Inicio
Obra y crítica
Análisis comparados
Las afueras
Las mismas palabras
Antagonía
Gran teatro del mundo/ Gonzalo Sobejano
El gran tono narrativo de Recuento/Florencio Martínez Ruíz
Unidad autorial de Antagonía/Carlos Javier García
La proyección satírica de "Antagonía"/Gonzalo Sobejano
The Ideal City/Pamela J. DeWeese
Los discursos coloidales de Tª del Conocimiento/RCSpires
"Antagonía" o la cuestión resuelta/Luis Suñén
La novela rebelde/Salvador Clotas
Numbers and Geometry/Pamela J. DeWeese
L.G.Escritura, lectura, conocimiento/Luis Suñén
Un arte del tiempo y de la estructura/Ignacio Echevarría
Los verdes de mayo hasta el mar/Alfred Sargatal
La cólera de Aquiles/Alfred Salgatal
Recuento: tres fragmentos de una lectura/JA Valente
La parodia del discurso político en Recuento/ Randolph Pope
Estela del fuego que se aleja
Investigaciones y conjeturas de Claudio Mendoza
La paradoja del ave migratoria
Fábulas
Estatua con palomas
Tres novelas triviales
Diario de 360º
Liberación
Oído atento a los pájaros
Cosas que pasan
Noticias
 



     Antagonía se publi­có en España en cuatro entregas, entre 1975 y 1981. La recepción de cada una de las entregas (Recuento, Los verdes de mayo hasta el mar, La cólera de Aquiles y Teoría del conocimiento) no pu­do ser más entusiasta, pero el alcance literario del conjunto quedó gra­vemente distorsionado por su lectura fracciona­da. TodavÍa hoy, transcu­rridos más de 15 años desde la primera edición íntegra de la obra (en 1983), se alude a sus dis­tintas partes como si de entidades independientes se tratara, y muchos son los que, habiendo leído solamente ésta o aquélla, se hacen una idea muy re­mota de lo que la novela entera significa.

     A este problema de recepción hay que sumar los que añade un cambio de rasante en el horizonte de expectativas del lector medio español, que du­rante los años en que se va publicando la novela se desentiende de las orientaciones trazadas en la narrativa española durante buena parte de los años sesenta y setenta. Lo hace en nombre de una saludable normaliza­ción y puesta al día de los paradigmas literarios que se producen al precio de buenas dosis de confusión y de oportunismo, y que en términos globales supone la conquista de una convencionalidad de la que ciertamente andaba escasa la narrativa espa­ñola, pero que constituía precisamente el orden que aspiraban a trascender los impulsos renovadores ac­tivos en ella desde finales de los sesenta, y de los que la mole narrativa de Antagonía viene a ser uno de los más fundamentales logros. Durante la última década, en la resaca de "la pleamar de los ochen­ta", algunas de las direc­ciones más sugerentes y prometedoras que señala la narrativa española se reconocen prefiguradas ya -cuando no radical­mente desarrolladas- en esta novela, que a su vez refuta las más conserva­doras y erradas. Definido por Pere Gimferrer como "un arte del tiempo y de la estructura", el de Anta­gonía es un empeño que asume con toda lucidez las consecuencias que pa­ra la novela comporta el desvelamiento progresivo de los mecanismos laten­tes en el hecho tanto de la escritura como el de la lectura, extremos uno y otro de un proceso cog­noscitivo que la novela se propone desentrañar a fuerza de constituirse ella misma en una gigantesca metáfora de la creación.

     El desmantelamiento de todas las retóricas -ideológicas y literarias- hereda­das del franquismo es el punto de partida de una escritura que acapara muy pronto el protagonismo de la novela, sirviéndose del humor, de una extraordi­naria capacidad de obser­vación, de un habilísimo tinglado de personajes, de narradores, de planos y contraplanos de ficción, así como de un estilo podero­sísimo, para proponer, al lado de una valedera crítica de la sociedad posfranquis­ta, una no menos valedera redefinición de la novela misma como género.

El País/ 27 de mayo de 2000

  Top