Luis Goytisolo fue escritor de muy moderada producción en los tiempos del auge generacional de los narradores del medio siglo. Tan sólo publicó entonces «Las afueras» (1959) Y «Las mismas palabras» (1962). Más tarde, en contraste con otros compañeros de promoción, su obra creció enormemente: dos tomos de curiosos relatos y los densos volúmenes de «Antagonía» (1973- 1 981). Esta ambiciosa y compleja tetralogía es, en sustancia, la historia moral de los jóvenes coetáneos del novelista, sobre los cuales había escrito ya en «Las mismas palabras». En «Antagonía» ocupaba un gran espacio su educación intelectual, su compromiso político; se insertaba, además, una reflexión sobre el propio arte literario. La crítica alabó con justicia -aunque no sin hipérboles- el empeño y subrayó lo novedoso del orbe literario de Goytisolo. No lo era tanto y hay que recordarlo para situar en su contexto «Estela del fuego que se aleja».
En efecto, «Estela » guarda inesquivables semejanzas con «Antagonía» y también con los libros anteriores. Tanto el núcleo fundamental de inquietudes temáticas como la visión literaria del mundo es persistente en Goytisolo. Entre aquéllas destaca la observación de un sector de la sociedad catalana, la juventud burguesa, sobre todo los grupos resistentes al franquismo, con sus virtudes y sus contradicciones. Respecto de la segunda, normalmente ha acudido a un perspectivismo que le lleva a fraccionar el relato (“Las afueras”), a sumar historias (“Las mismas palabras", “Antagonía”).
Parecidos planteamientos aparecen en “Estela ... “. El libro se inicia con la historia de un protagonista denominado A que es el mismo catalán acomodado e inquieto de todos los libros de Goytisolo. En “Estela ... " quizá se insiste más en su activismo político y se destaca, ante todo, su exultante actividad erótica. Rasgo, por otra parte, coincidente con el perfil de tantos jóvenes de las novelas antiburguesas de hace unos pocos lustros: los personajes de Marsé «Encerrados con un solo juguete» o aquellos otros de García Hortelano que fornicaban
«Estela ... », a pesar de su entusiasmo formalista, no representa sólo aquello que un teórico francés denominaba la sustitución de la narrativa de la aventura por la aventura de la narrativa. Al contrario, concluye con una interesante exploración de las relaciones vida-literatura: las vinculaciones entre autor, personaje y obra literaria. El juego de variados narradores intrincada y sugestivamente entrelazados envía a una realidad extranovelesca. Ese mentado personaje B conoce, a su vez, a un escritor finlandés llamado Suil Yotgoilos. Es patente que se trata de un anagrama mediante el que se camufla el nombre del propio Luis Goytisolo.
De este modo, tras la amena lectura de «Estela ... » comprendemos, que -aparte el juego artístico- toda la novela nos conduce a su propio autor y plantea una indagación autobiográfica la trayectoria humana y las incertidumbres estéticas del mismo Goytisolo. No se piense, sin embargo, en un libro egocentrista. Tras el novelista apenas se disimula una catarsis que afecta al proyecto cívico y literario de la generación del medio siglo; se trata, pues, de una reflexión -o de un ajuste de cuentas- colectiva con su buena dosis de escepticismo y de .agudo criticismo.
Toda la obra de Goytisolo adquiere, por tanto, la fisonomía de una gran serie que se ha ido haciendo y madurando a lo largo del tiempo. «Estela .. _» la cierra con la óptica del narrador maduro y autorreflexivo y la confiere nítidos perfiles. Desde este punto de vista que podemos llamar estructural, posee un gran interés. Sobre todo, para estudiosos y críticos. Dudo, sin embargo, que sea equivalente el atractivo si se considera fuera de ese proyecto (el lector común no tiene por qué estar al cabo de la calle de estas cuestiones). . Además, veo una peligrosa inclinación de Goytisolo a demorarse en temas que ya ha explorado bastante. Observo, también, una preocupante ausencia de nuevos estímulos, hasta el punto de que, a veces, parece haber escrito “Estela ... “ con cabos sueltos o con restos de sus otras novelas. Detecto, incluso, algún descuido de expresión (el protagonista abandona el cuarto de una mujer y dice el narrador: «Salió a portazos, el de la habitación, el del apartamento, el del coche», p. 57). En fin, “Estela ... " es un relato fluido, escrito con extraordinario dominio de la técnica, que es su mérito más sobresaliente. Pero no alcanza la categoría de una gran novela. Muestra tanta habilidad formal que es de lamentar que Goytisolo no la haya puesto al servicio de una empresa de mayor envergadura.
S.S.V.
<< Todo ese material narrativo -expliqué no muy seguro de mí mismo, de no estar enseñando excesivamente mi juego- se organiza en torno a unos cuantos núcleos temáticos relacionados con el protagonista, amigos, matrimonio, familia, infancia, actividades políticas de su época de estudiante, aventuras amorosas, etcétera; pequeños episodios que, aunque aparentemente inconexos y hasta irrelevantes, terminan por configurar una imagen acabada tanto de lo que nuestro personaje es, como de lo que hubiera querido llegar a ser ( ... ) Es aquí, continué diciendo, donde nuestro protagonista toma su segunda determinación: escribir una obra sobre ese hombre que hubiera podido ser, verse a sí mismo desde fuera, objetivarse en un libro susceptible de redimirle de la ignominia que ha presidido su vida. >>
(En las páginas 184-185 de «Estela del fuego que se aleja»)