A veces se escriben libros asombrosos que parecen brotados en el vacío, rompiendo los límites previsibles de un autor. Que esto no sea totalmente cierto, y que averiguaciones intensas demuestren la existencia de relación entre ese prodigio y el resto de la producción no invalida la impresión inicial, la misma que tuvieron los contemporáneos de Cervantes cuando se descolgó con su hidalgo manchego.
En otros casos, los más, existe una excelente obra, entendiendo por tal tanto el conjunto de libros que se va elaborando durante años como la tarea, la firme decisión de ejecutarla. En este caso cada volumen aporta una faceta de Una cosmovisión, y los lectores comparten la personal construcción literaria que es emblema de una época o de una ideología, como es el caso de los Goytisolo novelistas (Juan y Luis).
La voluntad de crear -esencial para ser escritor- es patente en Luis Goytisolo, sobre todo a partir del primer volumen de «Antagonía», Recuento (aunque retrospectivamente se rastree en novelas anteriores). En la tetralogía analiza un mundo que perdura hasta Estatua con palomas, en la que retoma una forma (que no unos temas, siempre presentes en él) más lineal, más sencilla que la estructura de muñecas rusas que Estela de fuego que se aleja y La paradoja del ave migratoria. Estatua ... reincide sobre los temas sociales, estéticos y familiares que Luis Goytisolo considera básicos para entender el mundo.
El hecho de que en las primeras páginas puntualice la biografía que escribiera su hermano Juan -en especial lo referente a Coto vedado-, aunque sin negarlo confirma el deseo de aclarar un entorno desde otra perspectiva, con unos seres de ficción -ficción el propio autor-narrador, y el lector que se sumerge en el texto- que comentan una historia, contestan a unas preguntas, literaturizan la realidad y presentan el problema de la idiosincrasia y el punto de vista ante un acontecimiento.
Por esta razón no son tan capacitados los componentes autobiográficos, con frecuencia contemplados como beligerantes, como el ajuste de cuentas con un ambiente, lo que nada tiene de singularidad. La ósmosis de un escritor con su medio es ineludible, y no es tanto este aspecto como el singular tratamiento literario lo que hace tan brillantes las novelas de Luis Goytisolo. La fusión y confusión de invención e historia, de objetivismo y subjetividad le sirven para analizar con una prosa serpenteante los entresijos de los personajes, temores y anhelos. El resultado es un apartamento del realismo y una apuesta por la percepción crítica con un texto que reflexiona sobre el texto, unas metanovelas que se funden con el mundo exterior. El análisis es resultado de una compleja relación: novelista-narrador-novela (historia de Luis, historia de Tácito)-lector-entrevistador.
Para integrar estos mundos, el autor recurre a una técnica muy presente en «Antagonía», las metáforas conceptuales, con las que identifica aspectos diferentes y los funde. Así, aquí superpone las ideas del narrador Luis y las de Tácito hace veinte siglos.
La distancia temporal y espacial sólo sirve para resaltar la similitud de temas y planteamientos, la complementariedad entre el romano y el barcelonés, la pertinaz presencia de problemas idénticos en los seres humanos. Estos paralelismos fuerzan al lector a salirse del texto, actúan a modo de alteraciones de ritmo que incitan a replantearse y vincular vivencias similares.
Pareja dificultad e incitación se elabora con las alusiones a macroentidades, presentadas cual metáforas, como sería el vínculo de dependencia que se establece entre un predio agrícola y sus componentes, sea el dueño, los aperos o los masoveros, cada uno de ellos de una totalidad en la que está inextricablemente integrado.
La resolución de esta espléndida novela como una larga entrevista incide en la solución de continuidad que es toda la escritura de Luis Goytisolo. Cuando se rompen los valores tradicionales y se pierde pie, el hombre se lanza a una carrera hacia adelante, y la novela da cuenta de esas rupturas, de esa huida de la desazón.
Es una ficción sincrética, de reflexiones complejas y diversas, con cambios de asunto para articular una teoría del conocimiento, que salve las fallas éticas y estéticas.
Estatua con palomas resulta ser una novela emblemática y significativa en la literatura española actual. Un punto de vista que manipula el paralelismo actualidad-antigüedad con irónica distorsión, una estructura quebrada y lúcida (como ejemplo nótese la magia de los números: nueve capítulos, con los siguientes subcapítulos: 1, 3, 5, 7, 9, 8, 6, 4, 2, que suman 45, cuyos dígitos a su vez suman 9), un tono ácido y autorreflexivo para una ética de orgulloso elitismo son factores esenciales para construir un texto develador de falsedades. Es una autoconciencia que inventa su mundo, tan válido como el creado por el poder, y más crítico aún. Así se desvelan las apariencias, se crea otro ambiente y se construye una espléndida novela, digna de todo encomio.